lunes, 28 de julio de 2014

Dios nos llama tal y como somos a ser santos

Hace unos días tuve la oportunidad de estar en el retiro de renovación y liberación organizado por la parroquia de San Martín Obispo en Alfajayucan, Hgo.,  participo el Padre Carlos Cancelado sacerdote colombiano y ahora párroco de Chilapa, Nayarit,  además de la renovación carismática estuvieron presentes diferentes grupos como los de Tula, Lagunilla, Ixmiquilpan y del Estado de México. La alabanza y predicación estuvo también a cargo del hermano Carlos Martín del Apostolado de la Misericordia en Teoloyucan, también participaron servidores de la Red Mundial de Oración del Padre Antonio Flores así como religiosas agustinas de la diócesis de Huejutla y varios sacerdotes, entre ellos algunos amigos mios.




La primera predicación del Padre Cancelado fue sobre el  Regreso a la Casa del Padre, sobre los mandamientos, del pecado, del arrepentimiento y la conversión, de todas las cosas que nos apartan de Dios para luego con nuestras debilidades responderle. Isaías un hombre de labios impuros era mal hablado, Moisés fue un asesino y así sucesivamente a lo largo de la historia de la salvación nos sorprendería ver que el Señor ha llamado a personas que podrían ser consideradas indignas de su servicio.

El hombre de las treinta vacas

El hombre de labios impuros y sus treinta vacas es un magnifico testimonio que nos cuenta el Padre Cancelado, pero por ser contado tal y como fue puede parecernos inapropiado, sin embargo, nos habla precisamente de como Dios escucha incluso cuando no sabemos pedir con buenas palabras aunque si con recta intención y de como su omnipotencia suple lo que a nosotros nos falta.

Retiro de renovación y liberación

"... y aún así decimos que Dios no nos llamó..."

Las evangélicas y el agua bendita 

Diversos testimonios nos contó el Padre Cancelado durante su predicación, como el de las dos señoras protestantes que fueron a verle pues tenían el caso de un poseso, tal persona había estado manifestando conductas de un endemoniado al cual luego de estar por días orando no le habían podido expulsar y aún así éste clamaba que le echaran del "agua que quema"; el agua caliente que le propinaron provocó la burla del demonio quien entonces clarificó que era agua bendita lo que requería.  Fueron a verle a su parroquia y le pidieron el sacramental pero él les contesto que fueran donde su pastor pues "el también podía bendecir el agua" (sic). Fueron entonces con él y le pidieron el favor que realizó, pero al utilizar el agua con la persona no tuvo ningún efecto, quién además burlose de nuevo (aquí recomiendo ver la explicación de Marino Restrepo). Volvieron pues con el Padre Carlos quien prodigó a los afectados lo apropiado y la persona quedó libre.

¿Para qué sirvió tal experiencia? para que éstas personas se convirtieran al catolicismo, pues a nadie le ha sido dado el poder sino a los ministros de la Santa Madre Iglesia Católica para atar y desatar  «en mi nombre expulsarán los demonios, hablarán lenguas nuevas, pondrán sus manos sobre los enfermos y los curarán» (Mc 16,17-18).

La bendición de los sacramentales

Como en muchos retiros se realizó la bendición del agua, sal y aceite para confortar al enfermo y liberar al oprimido, los grupos de intercesión rezaron el rosario de la misericordia. Las familias pudieron abrazarse, los hermanos nos encontramos y pude ver la manifestación de la liberación en algunas personas pero además hubieron sacerdotes confesando, así que la liberación sacramental devolvió la paz y la sonrisa a los hermanos que luego de la hora santa cantaron y danzaron al Señor quién luego paso en procesión enmedio de su pueblo tocando y sanando.




Que el Señor nos ayude a cumplir la misión que nos ha encomendado, pues como dice San Pablo que los que viven en la gracia de Dios en éste mundo son ya santos, nos leemos pronto.

Ver también
El demonio - Padre Iraburu
La verdadera liberación - Marino Restrepo
El pueblo de Dios - Marino Restrepo
Congreso de exorcistas 2012
Testimonio de liberación - Padre Juan Callejas
Lista de reproducción
Testimonio eucarístico y sacerdotal - Padre Cancelado



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